Llevo meses escribiendo de este lado, gratis, sobre por qué a los creadores les cuesta tanto pedir. Que esperan en silencio, que tratan el momento de cobrar como algo que va a pasar solo. Bueno. Me toca hacer lo que vengo diciendo.
Esta semana abro una forma de pagar por lo que hago acá. No porque lo gratis se vaya a acabar, no se acaba, todo lo que has leído sigue abierto y va a seguir. Es otra cosa. Es para la gente que lleva rato leyéndome y en algún momento pensó que quería estar más cerca de esto mientras se construye.
Qué hay del otro lado
Tres cosas, y quiero ser claro con cada una porque no me gusta cuando alguien vende una puerta sin decir qué hay detrás.
La primera es acceso a mí. Poder escribirme, preguntarme lo que estés trabajando en tu propio negocio, y que te conteste yo, no un formulario. La segunda es que ves el trabajo mientras lo hago, no cuando ya salió pulido y ordenado. El taller, con las cosas a medio armar, que es donde de verdad se aprende cómo funciona esto.
Y la tercera, la que más me importa. Una vez cada trimestre le hago a cada miembro fundador un diagnóstico rápido de su operación. Miro tus superficies, cómo se conectan, dónde estás dejando dinero sobre la mesa, y te digo por dónde empezar. Es lo mismo que hago con la gente que me contrata, en versión corta, cuatro veces al año. Para eso sí necesito que sean pocos, y por eso son pocos.
Por qué ahora, y por qué a este precio
Son veinte lugares. No es una escasez inventada para apurarte, es que el diagnóstico trimestral no lo puedo hacer para cualquier cantidad de gente, así que hay un número real y es chico.
Los que entren ahora entran al precio de fundador, que no vuelve. Es más barato que lo que va a costar después, para siempre, porque están llegando antes de que esto sea lo que va a ser. Es lo que a mí me hubiera gustado que me ofrecieran temprano en las cosas que hoy sigo pagando caras.
Lo que estoy haciendo, en voz alta
Podría dejar esto en un botón y ya. Pero sería raro, después de meses escribiendo justo sobre esto, no decirlo de frente.
Estoy eligiendo el momento. Estoy pidiendo. Es exactamente lo incómodo que le describo a todo el mundo, y lo estoy haciendo yo, delante de ti, porque no me creería a mí mismo si no lo hiciera. Si llevas tiempo leyéndome y alguna vez pensaste que querías más de esto, la puerta está abierta hasta el viernes.



